El día del trabajo…asalariado

Han pasado ya unos cuantos días desde el 1º de Mayo, que no es el día del trabajo, sino el de los trabajadores. Sin embargo, la virtud de las reflexiones contenidas en este artículo, es que es intemporal.

Millones de personas sin posibilidad de acceder a un pequeñito pedazo del pastel a través del trabajo asalariado, se ven forzadas a la exclusión y al estigma de la limosna arrojada desde la atalaya del poder a través de su servicio de caridad en forma de subsidios y ayudas.
Insuficientes para vivir de forma digna pero suficiente para tapar bocas y maniatar espíritus con inquietudes rebeldes.

El doble de personas condenadas a callar y obedecer por miedo a perder trabajos que en el mejor de los casos te permiten llegar a fin de mes, en otros llega justo para devolvérselos al poder a través de hipotecas, recibos y demás transferencias. En la mayoría de los casos ni siquiera sirve para poder alimentarse de manera suficiente.

Con esta situación parece lógico que las gentes y organizaciones posicionadas frente al sistema capitalista iniciaran (o continuaran de manera más profunda) la lucha por crear nuevas formas de acceso a la riqueza. Ya basta de pedir el reparto del trabajo y la riqueza. Nos cansamos de repetir que el trabajo asalariado es esclavitud pero salimos a la calle a gritar contra las leyes que lo regulan y no contra la esencia de esa maldita obligación que nos han impuesto.

Se lucha por la defensa del derecho al trabajo, ¿qué derecho? En esta sociedad no existe tal cosa, existe la obligatoriedad de trabajar. Un derecho es real cuando existe la opción de elegir. No podemos elegir no trabajar asalariadamente (al menos no dentro de esta sociedad), dependemos del salario para comer. No hay más.

Es la hora de plantearse una ofensiva acerca del mundo del trabajo asalariado, no es posible que las organizaciones y gentes que se definen como anticapitalistas basen toda su acción y estrategia en reivindicaciones en torno a mejoras en las condiciones de trabajo, sin plantear en ningún momento una alternativa a la esclavitud de las personas asalariadas. Parece razonable reivindicar mejoras laborales ante la situación en la que estamos envueltos, pero acompañarlas de eslóganes más que mascados y ponerle a esto la etiqueta de anticapitalista sólo conduce a la negación misma de lo que debería ser el anticapitalismo y a dar una imagen de él totalmente contraproducente.

El paso por el mercado de trabajo como requisito indispensable para acceder a la riqueza es uno de los mecanismos fundamentales que sustenta el capitalismo en cualquiera de sus modalidades (ya sea privado o estatal). Esto nos convierte automáticamente en seres dependientes y dispuestos a aceptar cualquier imperativo con tal de no quedar excluidos de la sociedad de la que formamos parte.

No es posible una sociedad anticapitalista con trabajo asalariado.Iniciar el trabajo para romper el mito que une trabajo asalariado y acceso a la riqueza es fundamental para la luchar contra este sistema.Sustituir este dogma es un paso imprescindible para iniciar el caminohacia una sociedad verdaderamente libre. Liberarnos del peso quesignifica tener que ocupar nuestra energía y nuestro tiempo en conseguir y mantener, cueste lo que cueste, un trabajo nos impide ver e ir más allá. El trabajo domina de tal manera nuestras vidas que acaba por absorber nuestra esencia misma y acabamos definiéndonos como personas en función del trabajo que desempeñamos (basta hacer un pequeño experimento, preguntad a varias personas cómo se definen, qué son y te contestarán diciéndote de qué trabajan).

Esta situación se ha visto reflejada una vez más este 1º de Mayo donde se ha vuelto a demostrar la falta real de alternativas que, de forma explícita, se posicionen frente a este sistema criminal que nos ahoga cada día más. Es cierto que ha habido gran cantidad de manifestaciones autodenominadas anticapitalistas (con mayor o menor participación en función de la ciudad que se mire), aunque personalmente, creo que ha sido algo más folclórico que otra cosa. Una nueva demostración de lo vacío de contenido que está todo el espectro anticapitalista existente.

Este artículo fue publicado en el blog Quebrantando el silencio.

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Parados, pensiones, huelga.

Han pasado ya algunas semanas desde la Huelga General del 14N, las
reflexiones sobre su desarrollo ya sean en aspectos generales, como en
aspectos locales, se pueden hacer con más frialdad que en las fechas
inmediatamente posteriores a su celebración, también la valoración de los
recuerdos.

En realidad, no quiero que estas lineas que escribo ahora sean un análisis
global de la Huelga, ni siquiera que sea un análisis. Tan solo se trata de
recordar lo que pasó y lo que no pasó y además reducirlo al ámbito de la
población en la que vivo.

Antes de nada, para que no haya equívocos y malentendidos, quiero aclarar
que mi participación tuvo lugar en la difusión previa y en el piquete ciudadano
el mismo día de la Huelga.

La difusión fue un trabajo enorme por parte de todos: carteles, panfletos,
internet…Sin embargo, ahora me estoy acordando de la actitud de parte de la
gente en la calle, durante los repartos de los panfletos: muchas personas
mayores con aspecto de pensionistas reclamaban que la solución pasaba por
trabajar más; seguramente no se incluían a sí mismos. También resultaba
curioso cuando alguien, después de coger un panfleto, te preguntaba si iba a
haber una huelga…, en fin.

El piquete ciudadano fue un éxito de asistencia, muchísima gente había allí; sin
embargo el éxito operativo fue no muy grande: el objetivo de cerrar comercios
se cumplió en muy pequeña medida, a medida que continuábamos la marcha,
los comercios iban abriendo de nuevo.

Hasta aquí, pequeños recuerdos, ahora viene una pequeña reflexión que tiene
que ver con lo que no pasó: el piquete ciudadano que se constituyó, estaba
formado por, como mucho, mil personas; sin embargo en Móstoles, según los
datos proporcionados por el Servicio Estatal Público de Empleo, el SEPE, había
en la fecha de la Huelga General más de 22.000 personas sin empleo, personas
que han sufrido las consecuencias de la aplicación de la reforma laboral, que
sufren y sufrirán las consecuencias de los recortes; ¿dónde estaban todas estas
personas?, solamente con una décima parte de ellas, el piquete hubiera sido
tres veces más grande de lo que fue. Se las echó de menos.

Tal vez la pista de la desaparición, esté en los pensionistas que mencioné
anteriormente, tal vez ahora que la revisión de las pensiones equivale a una
desvalorización, tal vez empecemos a ver mucha más gente en las calles,
rozando sus codos con los nuestros y nuestro puños junto a los suyos.

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Manifestación 16 de diciembre. Breve crónica.

16 de diciembre de 2012, a pesar de ser una jornada densa en reivindicaciones, se celebró la manifestación convocada por El sur se mueve, recorriendo desde la estación de Renfe de Villaverde Bajo hasta la Tortuga en Villaverde Alto. Ese día estuvo completo de movilizaciones en otros puntos de Madrid: manifestaciones de sanidad, de los trabajadores del ayuntamiento de Alcorcón, manifestación antirrepresiva…, muchas cosas en un solo día; sin embargo se hizo, y además el resultado fue satisfactorio, más que satisfactorio, teniendo en cuenta la dificultad de focalizar la atención en las condiciones indicadas anteriormente.

La manifestación tuvo lugar en un distrito de la capital con casi 16.000 personas en paro, según los datos proporcionados por el ayuntamiento de Madrid, La presencia no obstante, estuvo en la línea de las otras acciones. ¿Cuándo o haciendo que podremos contar con la participación de todas esas personas?

Durante la marcha se corearon consignas contra la privatización de la sanidad y la educación, contra la reforma laboral, por la libertad de Alfon, se repartieron octavilla y se animó a la gente a unirse, propuesta que fue aceptada en ocasiones por peatones que se unieron a la manifestación, algo digno de ver y mencionar por lo poco habitual que es.

En el punto de llegada se instaló un micrófono desde donde se leyeron comunicados e intervinieron vecinos y participantes en la manifestación y desde donde se reivindicó que “si se puede”, “si podemos”, pero no haciendo lo mismo que hasta ahora.

Enlace a la crónica dela FCS de CNT que contiene varias fotos.

… El sur sigue moviéndose! Tercera acción de la campaña El sur se mueve en Villaverde

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El sur se mueve, 16 Diciembre manifestación en Villaverde

manifestacion16-12

 

El Sur se Mueve, esta vez en Villaverde. Manifestación a las 12:00 desde Renfe (Villaverde bajo) a TORTUGA (Villaverde Alto).

Demos un paso, tomemos la iniciativa, es un camino difícil pero ¿acaso es mayor que el que recorremos . Villaverdea diario o el que nos espera..? Es un compromiso y una responsabilidad. Dejemos de ser esclavos/as modernos del poder económico, para ser verdaderamente libres. Hagámoslo por nuestro futuro y el de las próximas generaciones.

NOSOTR@S PRODUCIMOS, NOSOTR@S DECIDIMOS.AUTOGESTIÓN DE LA ECONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓNDE LA SOCIEDAD.¡APOYO MUTUO, SOLIDARIDAD, FEDERALISMO Y UNIDADDE LA CLASE TRABAJADORA!TODAS LAS DECISIONES EN LAS ASAMBLEAS.

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Esto es capitalismo y somos clase trabajadora

Es opinión común en nuestro entorno que no pertenecemos a la clase trabajadora sino a la clase media, sin que el mero hecho de decirlo suponga ninguna aclaración de lo que esa opinión significa: según quien lo diga, esa clase media puede abarcar un amplio espectro social. Necesitamos por tanto definirnos y reconocernos para tener claro en que lado estamos cuando hablamos de lucha de clases. El siguiente artículo puede resultarnos de ayuda.

Durante años nos hicieron creer que todos éramos clase media. Es cierto que vivíamos mucho mejor que nuestros padres y no digamos que nuestros abuelos, es cierto que vivíamos instalados en cierta prosperidad (aunque jamás alcanzo a todos), pero el aumento del consumo funcionó como un cebo que hizo creer a prácticamente todo el mundo que tenían control sobre sus vidas, característica de la clase media. Casi parecía no existir la clase trabajadora. Convencer a la gente de que pertenece a la deseada clase media tiene el objetivo de enmascarar sus verdaderos intereses para que así puedan apoyar políticas que, en realidad, les perjudican; al perder la conciencia del lugar social al que se pertenece se reduce o se hace desaparecer el antagonismo de clase y así, los trabajadores más acomodados, en lugar de sentirse explotados por los poderosos se sienten amenazados por los que aun son más pobres que ellos. Se trata de enmascarar en lo posible las diferencias sociales, la desigualdad, sus causas y consecuencias. Si uno no sabe dónde está mal puede entender nada.

Todo ese espejismo se ha sostenido en las últimas décadas sobre la ficción del precio de la vivienda, que hacía pensar a las familias que tener una casa, aunque fuera hipotecada, era tener un bien que subía de precio al día siguiente de comprarlo y que no dejaría de subir indefinidamente. El estallido de la burbuja estalló también esa ilusión, entre otras cosas porque la inmensa mayoría de las personas no estaban comprando un piso sino adquiriendo una deuda impagable, aunque ellos no lo supieran. La supuesta propiedad de la vivienda y sus precios inflados enmascaraban en todo caso la realidad,  incluso en el momento más alto del boom las estadísticas eran persistentes: además del paro, el 60% de los salarios nunca superaron los mil euros o menos. El alto precio de la vivienda sólo beneficiaba, en realidad, a quienes, por tener otros bienes u otras viviendas, podían utilizar ésta como valor de cambio, para especular, pero no a quienes tenían que utilizarla para vivir y, peor aun, para quienes contraían deudas estratosféricas en relación con su salario real. El fin de la burbuja ha puesto de manifiesto la realidad y todos sabemos lo que ha ocurrido.

Ya sabemos que no somos clase media. Nunca lo fuimos. Pertenecen a la clase media aquellas personas que pueden mantenerse con sus propias rentas, aunque sean pequeñas; aquellas que no dependen absolutamente de un único salario para poder vivir, aquellas que en caso de quedarse sin trabajo pueden razonablemente esperar encontrar otro sin que su nivel de vida se vea alterado. Es decir, sí, pertenecen a la clase medias aquellas personas que tienen control sobre sus vidas. Todas aquellas otras personas, la inmensa mayoría, cuya única fuente de ingresos es el salario, sea este bajo, muy bajo o normal, están vendidas. Esta crisis ha demostrado lo fácil que es que cualquiera que dependa de un salario (y no digamos ya si además tiene una deuda con el banco) se deslicen, por quedarse sin aquel o por ver recortado su sueldo,  no ya hacia la clase trabajadora, de la que nunca han salido, sino directamente a la pobreza. Aunque la familia sigue siendo el gran colchón social, si una persona depende sólo de un salario que da únicamente para vivir, su vida no le pertenece enteramente ya que ésta puede ser convertida  como acabamos de ver, en una condena. Pueden bajar los salarios hasta el límite de la subsistencia o más abajo, pueden acabar con cualquier protección social, pueden despedirnos y dejarnos en la miseria, pueden precarizarnos, pueden convertir la vejez o la enfermedad en un infierno, pueden aterrarnos, someternos, explotarnos, pueden hacer que trabajemos gratis o a cambio de comida… Pueden hacer esto y hacerlo, además, de un día para otro. En eso consiste la lucha de clases, en eso ha consistido siempre y en eso estamos.  En que quienes no tenemos más que nuestro trabajo para vivir podamos tener control sobre nuestras vidas, que no puedan apropiarse otros de ellas, que no seamos cuerpos biológicos cuyo único valor es el productivo. En resumen: esto se llama capitalismo, somos la clase trabajadora convertida en masa laboral y la solución es simple y compleja y se conoce hace mucho: hay que combatir el capitalismo porque es injusto,  es inhumano y porque va a acabar con todo.

Escrito por Beatriz Gimeno
 
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El sur se mueve, cronica de la manifestación de Fuenlabrada

A las 6 de la tarde ya era noche en Fuenlabrada. En el exterior de la boca de metro “Parque Europa” se inició una manifestación no autorizada, en palabras de la policía nacional. Los manifestantes recorrieron la calle Francia entre gritos de defensa de la sanidad pública, llamando a los vecinos a unirse e indicando que la lucha es el único camino. Siguieron a continuación por la avenida de Portugal mientras señalaban a la banca como responsable de la situación y gritando contra los desahucios. Continuaron su recorrido por la calle Grecia hasta llegar a la plaza de la Constitución, esa Constitución que dice que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda y a un trabajo dignos…

Ya en la plaza se leyó un manifiesto, una declaración común de los pueblos del sur de Madrid, unidos todos por los mismos problemas.
Durante el transcurso de la manifestación se incorporaron muchos vecinos y vecinas, contando con la participación de muchos jóvenes que expresaron así su malestar y sus deseos de lucha.

Y esto sucedía apenas tres días después de las multitudinarias manifestaciones con las que el pueblo trabajador del sur de Europa expresó su rechazo frontal a las políticas económicas y antisociales con que es castigado repetidamente: la precarización de las relaciones laborales, el paro y la exclusión social consiguiente, la miseria generalizada, la explotación salvaje a la que los capitalistas someten a los trabajadores, las progresiva privatización de la educación, de la sanidad, del transporte y de todo lo público, es decir el robo y el expolio de la riqueza social acumulada, la ley del embudo por la que se protege a los bancos y a los especuladores financieros contra los intereses del 99% de la población.

L@os vecin@os de Fuenlabrada, con l@os de Villaverde, de Móstoles y de todos los pueblos de sur de Madrid, salían de nuevo a la calle, indicando que la lucha no puede detenerse que no puede ser cuestión de un solo día. Hay que seguir presionando, incorporando a tod@s para detener la catarata de agresiones que padecemos:

Jóvenes a los que la falta de oportunidades y de perspectivas les niega un futuro digno; parados que se desesperan, carentes de soluciones, mientras su número se acrecienta cada día; trabajadores de todos los sectores cuya calidad de vida se degrada constantemente: autónomos ahogados por la falta de financiación, la competencia desleal de las grandes empresas y la reducción de la actividad económica; trabajadores por cuenta ajena que asisten desconcertados a la continua pérdida de los derechos laborales conquistados con el sufrimiento la abnegación, la lucha y la sangre de sus padres y abuelos viéndose ahora empujados irremediablemente a aceptar condiciones de trabajo degradantes, lo mismo en la empresa privada que en la empresa pública, en proceso ésta de acelerado desmantelamiento. Pensionistas, amas de casa, todos víctimas de la guerra social con que la avaricia desmedida de unos pocos somete a todo el pueblo trabajador a un régimen de esclavitud que parece nunca vaya a tener fin.

Los fuenlabreños han salido a la calle para que se sepa que los populosos núcleos urbanos del sur de la Comunidad de Madrid no solo existen sino que además se han incorporado de forma decidida a la lucha solidaria y el sur por fin se mueve.

Si por las calles de Fuenlabrada se gritaba “¡la lucha es el único camino!”, se hacía en la sabiduría de que todas las luchas son una y la misma: las luchas de los trabajadores de la sanidad, de la educación, de los transportes, la lucha contra el paro, la precariedad laboral y sus consecuencias, contra los desahucios, contra las injustas reformas laborales… todas esas luchas son la misma lucha.

Tenemos la certeza de que juntos podremos no solo hacer frente a las agresiones del capitalismo (al que de modo eufemístico denominan “neoliberalismo” cuando en realidad el mercado está controlado por unas pocas corporaciones monopolísticas) sino que gracias al desarrollo de las potentes armas de la solidaridad y del apoyo mutuo podremos aspirar a transformar esta sociedad y acceder a un mundo mas justo, más armonioso y más humano.

https://www.youtube.com/watch?v=Xyf_DfUsVcc&feature=g-crec-u

salud

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..el sur sigue moviendose! Concentración, sábado 17 18:00h Fuenlabrada

Concentración, sábado 17, 18:00h Fuenlabrada. Metro Parque Europa.

…El sur sigue moviendose!

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La periferia

He vivido casi toda mi vida en una ciudad de la periferia del sur de Madrid, uno de aquellos sitios que antaño conformaron el Cinturón Rojo, antes que el dinero fácil de las hipotecas y el descrédito de la izquierda reformista hicieran de los trabajadores gente que prefería la berlina a la puerta del bloque, antes que la asamblea vecinal.

Las ciudades de extrarradio, en el imaginario popular, han quedado como cantera de futbolistas, estrellas efímeras de la canción ligera y lugar donde se desarrollan teleseries costumbristas, esas paródicas comedias en las que se grita mucho y los personajes son zafios pero de buen corazón. A mí esas teleseries, y todos los tópicos que rodean a la vida de barrio, me joden (disculpen el exabrupto). Me recuerdan un poco a la risa que provocan los monos en el zoo, y cuando eres el mono, y no el visitante, la cosa cambia.

Hago un repaso mental rápido a mis recuerdos y me sitúo en los primeros ochenta. Me salen descampados entre las casas, una ordenación urbana carente de sentido en la que los bloques, en vez de construidos, parecían caídos del cielo al azar. Servicios básicos en la que la precariedad era la norma, en la que el único centro de salud, situado en los bajos de unas viviendas, bullía de críos tosiendo en invierno. Recuerdo escuchar a mi padre la aventura en que consistía llegar al tren, aquel épico cercanías azul, en un día de lluvia; hubo gente que dejó los zapatos en el barro. Mi colegio, un edificio prefabricado con profesores entregados y decentes, profesionales de la educación pública que bregaban con 45 niños por clase (la cifra no es al azar), y que no soportó un día de viento inmisericorde cediendo parte de su estructura. Y sí, luego están las anécdotas graciosas, la felicidad infantil, el número de la cabra y la gente tirando pesetas desde las ventanas, las jeringuillas en los parques. Pero eso ya lo han visto en las películas. Los ochenta en Madrid fueron la movida para cuatro pijos con dinero y tiempo libre, para la mayoría fueron años menos coloristas.

Todo aquello cambió. Los socialdemócratas, justo es reconocerlo, desarrollaron la Zona Sur (la tercera “ciudad” más grande de España en población) dejándola algo más habitable:

infraestructuras, servicios públicos, más colegios, hospitales, transportes… (más o menos, en el camino fueron desapareciendo las fábricas). Aquello costó, lo que ocurre es que como en toda historia oficial, al final los avances siempre aparecen como dádivas al pueblo. La historia de aquellos cambios estuvo plagada de luchas vecinales, manifestaciones, cortes de carreteras, miles de actos y asambleas, donde sindicatos y asociaciones populares contribuyeron a elevar el nivel de conciencia de muchos haciendo que se unieran a las luchas. Alguien debería escribir un libro contando todo aquello, recordando a todos esos militantes de izquierda que, siendo generosos, hoy son tratados con desdén por algunos activistas que descubrieron las protestas el 15 de mayo del pasado año.

Y luego vinieron las grúas y los pisos por trescientos mil euros. Supongo que los que andan por aquí ya conocen la historia. Como decíamos al principio muchos se creyeron la mentira, esa estupidez del capitalismo popular. Recuerdo incluso algún amigo, gente como yo cuya máxima aspiración infantil era calzar unas J´Haiber, hablar de la bolsa y sus inversiones con una falsa soltura más propia de un canalla de Wall Street que de unos chavales tomando cervezas y sepia-a-la-plancha en una terraza de un bar llamado Emilio´s. Como suponen, en esta pequeña narración fallaba algo.

Aquellas ciudades de periferia hoy lo están pasando mal. No, no es porque vivieran por encima de sus posibilidades, no me saquen el tópico interesado. Vivieron en las posibilidades que había, las que marcaban los banqueros y los gobiernos, las posibilidades con las que nos bombardeaban cada día, con las que unos pocos se hicieron de oro y nos dejaron a la mayoría con un presente sombrío y un futuro inexistente. Trileros con trajes muy caros, estafadores con cargo, embusteros de lista de Forbes.

Estas ciudades de extrarradio tienen hoy un tercio de la renta por habitante de la ciudad más rica de Madrid y el doble de su paro. Porque esa es otra de las mentiras de la crisis, que a todos nos afecta por igual. Mucha gente ha perdido su trabajo y el que aún lo conserva va cada día con el miedo de ser el siguiente. Esta crisis tiene mucho más que ver con los sacrificios mayas que con la racionalidad. La Troika y sus secuaces son los sacerdotes, cuchillo en mano nos esperan al pie de la pirámide reclamando nuestra sangre. Y les aseguro que mi barrio ya ha cumplido de lejos con el nivel “razonable” de sacrificios.

Y para colmo apareció Eurovegas. No les basta con destruirnos la vida, encima se ríen de nosotros.

Este proyecto, la despedida de nuestra odiada Esperanza, supone la transformación de toda la Zona Sur de Madrid en un vertedero laboral donde el futuro parece ser poner copas por seiscientos euros trabajando doce horas al día. También habrá otras oportunidades de “negocios flexibles” como el narcotráfico y la prostitución. Y todo aderezado con la repugnante excusa de que creará empleo. Los mismos que nos ahorcan nos ofrecen el cuchillo con el que cortar la soga; lo que no nos dicen es que bajo el cadalso sólo hay un montón de mierda.

Estas cosas duelen, se lo prometo. Este no era el plan. Recuerdo que el acuerdo fue otro, aquel que ofrecieron a nuestros padres. Esa generación de trabajadores incansables que eran hijos de campesinos que acabaron en la gran ciudad buscando un futuro mejor. Cómo en la bendita transición se les dijo que se olvidaran de esas aventuras de la revolución, que ellos, a lo mejor, podían estar apretando tornillos toda su vida, pero que sus hijos tendrían un porvenir, una carrera. Podrían ser médicos, abogados, lo que quisieran. Y ya ven los resultados del acuerdo. Encima se permiten hablarnos de la cultura del esfuerzo y la excelencia.

No nos expliquen en qué consiste madrugar, trabajar mucho y cobrar muy poco. No se les ocurra. No se rían más de nosotros, tratándonos como vulgares poligoneros, carne de reality de telecinco. Algunos no se lo vamos a permitir.

Algunos, muchos más de los que se piensan, hemos salido respondones. Y sí, somos de Fuenlabrada, Leganés, Móstoles, Getafe o Alcorcón. Somos de clase obrera aunque quizá nuestras herramientas sean los teclados en vez de las paletas. Nos educamos en universidades públicas, pero sobre todo nos educamos en la calle, en el local del sindicato donde no había moqueta o de ese partido radical del que no han oído ni hablar. Sabemos de que va esto, lo sabemos de sobra, por los libros que leímos y por las experiencias que vivimos y nos contaron nuestros mayores.

También sabemos que no les gustamos. Aún recuerdo como un supermercado para ricos desechaba curriculums con sorna cuando veían que alguno de los solicitantes procedía de alguna de estas ciudades.

Pero sobre todo sabemos, y no se nos va a olvidar, que lo poco que tenemos lo arrancamos luchando, costase lo que costase, que el futuro de cada uno estaba unido al de su vecino, que si a uno le iba mal tarde o temprano nos iría mal a todos.

Cada uno tendremos nuestras historias, en nuestras ciudades o pueblos. Estas son las mías y las de otros muchos. Estoy seguro de que los cuervos de la Troika no han oído hablar de mi barrio nunca. No se preocupen, espero que dentro de muy poco, sabrán su nombre de memoria.

Pueden aprender más sobre la desconocida historia de las luchas vecinales en:

http://www.memoriavecinal.org/

Escrito por Daniel Bernabé

Publicado en Grund Magazine

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Manifiesto de la concentración en Móstoles

FRENTE A LOS RECORTES, LAS REFORMAS ANTIOBRERAS Y EL PARO:

¡¡AUTOORGANIZACIÓN DE LOS/AS TRABAJADORES/AS, SOLIDARIDAD Y LUCHA!!

NO ES UNA CRISIS, ES EL SISTEMA CAPITALISTA

El número de parados en Móstoles en el mes de septiembre de 2012, (son datos oficiales, cualquiera puede comprobarlos, no son inventados ni exagerados), el número de parados en Móstoles es de más de 21.500 personas. Estas son aproximadamente 500 personas más que en el mes de agosto, mes en el que hubo alrededor de 250 personas más que en el mes de julio. Y eso que disfrutamos junto con el resto de los trabajadores del Estado de una  reforma laboral aprobada, eso nos dijeron, para crear empleo; y ahí están los resultados: nuestra población es la tercera con más parados de la Comunidad de Madrid.

Todavía irá peor cuando se cierre Punto Omega y sus trabajadores vayan a la calle, o cuando se termine con las formaciones en EMPESA y los formadores vayan también a la calle.

En Móstoles se están produciendo agresiones a la clase trabajadora, a pesar de las luchas  que están teniendo lugar como la de las empleadas de la limpieza en los colegios de nuestro municipio, o las que ya han sido, como el ERE en Móstoles Industrial, o la lucha de las empleadas del Servicio de Ayuda Domiciliaria por sus derechos como trabajadoras; estos ataques son los cotidianos que están sufriendo todos los trabajadores en general, debido
a las medidas que se están adoptando para tratar de enderezar una situación de crisis que no tiene solución.

Nuestra ciudad no es especial en este sentido, es solamente una muestra más de los efectos de la crisis y de las recortes inventados para solucionarla; a quien atacan es a toda la clase trabajadora.

Móstoles está padeciendo las consecuencias, como otras poblaciones del sur de Madrid, del hundimiento del sistema, un hundimiento disimulado por la televisión y el fútbol. No es el momento de volver al punto de partida para volver a pasar por lo mismo, tampoco es el momento de pedir que nos pregunten si queremos repetir la historia.
Estamos sufriendo la agonía del sistema, ¿por qué?, porque nos han hecho creer que formamos parte de él cuando en realidad somos sus víctimas, y nos ha empujado a  consumir como locos cosas que no necesitamos pero que según el sistema capitalista, nos hacen felices. Vivimos alejados de nuestros semejantes creyendo que es la forma natural de hacerlo.

Estamos sufriendo los efectos del capitalismo y su autodestrucción, pero tenemos que hacer algo: dejar de lamentarnos y construir nuestras propias alternativas, porque somos los y las que trabajamos y sabemos como se hacen las cosas, nosotros y nosotras somos los y las que tenemos que proponer y hacer, y no dejar que nadie decida nuestro futuro.

Trabajador, trabajadora, ya estés con trabajo o sin él, también en Móstoles, lucha por ese mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones, autoorganizate, lucha por obtener la autogestión de los medios de producción, y no esperes que nadie lo haga por ti.

NOSOTR@S PRODUCIMOS, NOSOTR@S DECIDIMOS.

AUTOGESTIÓN DE LA ECONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD.

¡APOYO MUTUO, SOLIDARIDAD, FEDERALISMO Y UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA!.

TODAS LAS DECISIONES EN LAS ASAMBLEAS

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Manifiesto El sur se mueve

FRENTE A LOS RECORTES, LAS REFORMAS ANTIOBRERAS Y EL PARO:

¡¡AUTOORGANIZACIÓN DE LOS/AS TRABAJADORES/AS, SOLIDARIDAD Y LUCHA!!

NO ES UNA CRISIS, ES EL SISTEMA CAPITALISTA

Hasta ahora el estado español no ha demostrado ser equitativo y justo con el pueblo. Y sí es cada día más evidente las dificultades para mantener una vida digna: suben los impuestos (IRPF e IVA), tarifas energéticas, suben el transporte público. Por contra nos bajan los sueldos y efectúan despidos masivos.

Actualmente estamos sufriendo el mismo chantaje de la deuda que ya se impuso a los países periféricos Europeos. Es el capital internacional quien dirige este chantaje (empresas multinacionales, bancos, fondos de inversiones..) de manera perversa, explotadora e inhumana. Con la excusa de la deuda se aplican recortes sociales, subidas de impuestos, privatizaciones, explotación brutal de los recursos naturales, en definitiva reformas estructurales dirigidas a extraer aún mayor plusvalía a la clase trabajadora mientras el capitalismo aumenta beneficios y nosotros nos quedamos peor que al principio.

En los períodos de mayor producción el capitalismo nos llevan a una engañosa ilusión de “prosperidad” gracias al endeudamiento, concediendo créditos y empujándonos a un consumismo compulsivo, para después mostrarnos su verdadera naturaleza devastadora y agresiva donde destruye empleo, traslada su deuda a la población, socializa sus pérdidas y reprime con violencia toda protesta.

En esta situación los trabajadores no vemos obligados a aceptar condiciones laborales lamentables por miedo a perder el empleo y caer en la exclusión social. Esto es así porque nos han hecho creer que no tenemos capacidad para presionar y luchar. Algo que NO es cierto. Por ello debemos unirnos y luchar y presionar juntos/as. Vernos a nosotros/as como iguales, no como rivales. El capitalismo es astuto, siempre busca y crea divisiones entra los/as trabajadores/as pero juntos y unidos podemos evitarlo.

Además de todo esto, bancos y cajas son rescatados por los Estados a costa de recortar en derechos y gastos sociales (educación, sanidad, desempleo, pensiones, reducción de sueldo a funcionarios, etc.) Los trabajadores somos los que producimos la riqueza, por eso estamos sobradamente legitimados para decidir sobre nuestro trabajo y nuestra vida sin la tutela y represión de ningún poder.

Si no nos unimos y plantamos cara, nuestro futuro y el de las generaciones venideras vendrá impuesto por el capitalismo y los poderes sobre los que se sustenta: el poder político, el económico, el judicial, el mediático, el religioso y el del miedo, que nos inculcan a través de las fuerzas “supuestamente” del “orden” . Fuerzas del orden que deberían servir para protegernos de estos desmanes y sin embargo son usadas violentamente en nuestra contra tan sólo por ejercer nuestro derecho a la queja y la protesta.

Creemos estructuras autogestionadas y redes sociales solidarias, tomemos y gestionemos los medios de trabajo, es lo único que nos hará verdaderamente libres e iguales. Y así, desde esta posición propongamos, decidamos y construyamos otras relaciones laborales, otro barrio, otra sociedad y economía más justa y participativa, que cubra y respete nuestras necesidades. Podemos crear un mundo prospero de verdad, pues hay suficiente riqueza para ello, solo hace falta gestionarla bien.

Demos un paso, tomemos la iniciativa, es un camino difícil pero ¿acaso es mayor que el que recorremos a diario o el que nos espera..? Es un compromiso y una responsabilidad. Dejemos de ser esclavos/as modernos del poder económico, para ser verdaderamente libres. Hagámoslo por nuestro futuro y el de las próximas generaciones.

NOSOTR@S PRODUCIMOS, NOSOTR@S DECIDIMOS.

AUTOGESTIÓN DE LA ECONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD.

¡APOYO MUTUO, SOLIDARIDAD, FEDERALISMO Y UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA!.

TODAS LAS DECISIONES EN LAS ASAMBLEAS

Organízate, participa y acércate a (organizaciones, colectivos y asambleas convocantes):

Confederación Sindical Solidaridad Obrera.
C/ Espoz y Mina, 15 Madrid, 28012 / tlfn: 915 231 516 / http://www.solidaridadobrera.org

CNT-Federación Comarcal Sur
Paseo Alberto Palacios no2. 28021, Villaverde Alto. Tel. 917 970 424 / 662 667 745
http://www.fcs-villaverde.cnt.es / fcsvillaverdealto@cnt.es

Sindicato Asambleario de la Sanidad de la Comunidad de Madrid
sasmadridcomunicacion@gmail.com / sasmadrid@nodo50.org / http://www.nodo50.org/sasmadrid

CGT – Sindicatos de Transportes y Comunicaciones y Metal
Calle de Alenza, 13, 28003 Madrid. Tel. 91 554 72 05 / 91 554 83 30
cgtmadrid@terra.es http://www.cgt-mclm.org

Asamblea Popular 15M Fuenlabrada
http://fuenlabrada.tomalosbarrios.net
Asamblea Popular 15M Villaverde
http://villaverde.tomalosbarrios.net/
Asamblea Popular 15M Móstoles
http://asambleademostoles.tomalosbarrios.net

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