El día del trabajo…asalariado

Han pasado ya unos cuantos días desde el 1º de Mayo, que no es el día del trabajo, sino el de los trabajadores. Sin embargo, la virtud de las reflexiones contenidas en este artículo, es que es intemporal.

Millones de personas sin posibilidad de acceder a un pequeñito pedazo del pastel a través del trabajo asalariado, se ven forzadas a la exclusión y al estigma de la limosna arrojada desde la atalaya del poder a través de su servicio de caridad en forma de subsidios y ayudas.
Insuficientes para vivir de forma digna pero suficiente para tapar bocas y maniatar espíritus con inquietudes rebeldes.

El doble de personas condenadas a callar y obedecer por miedo a perder trabajos que en el mejor de los casos te permiten llegar a fin de mes, en otros llega justo para devolvérselos al poder a través de hipotecas, recibos y demás transferencias. En la mayoría de los casos ni siquiera sirve para poder alimentarse de manera suficiente.

Con esta situación parece lógico que las gentes y organizaciones posicionadas frente al sistema capitalista iniciaran (o continuaran de manera más profunda) la lucha por crear nuevas formas de acceso a la riqueza. Ya basta de pedir el reparto del trabajo y la riqueza. Nos cansamos de repetir que el trabajo asalariado es esclavitud pero salimos a la calle a gritar contra las leyes que lo regulan y no contra la esencia de esa maldita obligación que nos han impuesto.

Se lucha por la defensa del derecho al trabajo, ¿qué derecho? En esta sociedad no existe tal cosa, existe la obligatoriedad de trabajar. Un derecho es real cuando existe la opción de elegir. No podemos elegir no trabajar asalariadamente (al menos no dentro de esta sociedad), dependemos del salario para comer. No hay más.

Es la hora de plantearse una ofensiva acerca del mundo del trabajo asalariado, no es posible que las organizaciones y gentes que se definen como anticapitalistas basen toda su acción y estrategia en reivindicaciones en torno a mejoras en las condiciones de trabajo, sin plantear en ningún momento una alternativa a la esclavitud de las personas asalariadas. Parece razonable reivindicar mejoras laborales ante la situación en la que estamos envueltos, pero acompañarlas de eslóganes más que mascados y ponerle a esto la etiqueta de anticapitalista sólo conduce a la negación misma de lo que debería ser el anticapitalismo y a dar una imagen de él totalmente contraproducente.

El paso por el mercado de trabajo como requisito indispensable para acceder a la riqueza es uno de los mecanismos fundamentales que sustenta el capitalismo en cualquiera de sus modalidades (ya sea privado o estatal). Esto nos convierte automáticamente en seres dependientes y dispuestos a aceptar cualquier imperativo con tal de no quedar excluidos de la sociedad de la que formamos parte.

No es posible una sociedad anticapitalista con trabajo asalariado.Iniciar el trabajo para romper el mito que une trabajo asalariado y acceso a la riqueza es fundamental para la luchar contra este sistema.Sustituir este dogma es un paso imprescindible para iniciar el caminohacia una sociedad verdaderamente libre. Liberarnos del peso quesignifica tener que ocupar nuestra energía y nuestro tiempo en conseguir y mantener, cueste lo que cueste, un trabajo nos impide ver e ir más allá. El trabajo domina de tal manera nuestras vidas que acaba por absorber nuestra esencia misma y acabamos definiéndonos como personas en función del trabajo que desempeñamos (basta hacer un pequeño experimento, preguntad a varias personas cómo se definen, qué son y te contestarán diciéndote de qué trabajan).

Esta situación se ha visto reflejada una vez más este 1º de Mayo donde se ha vuelto a demostrar la falta real de alternativas que, de forma explícita, se posicionen frente a este sistema criminal que nos ahoga cada día más. Es cierto que ha habido gran cantidad de manifestaciones autodenominadas anticapitalistas (con mayor o menor participación en función de la ciudad que se mire), aunque personalmente, creo que ha sido algo más folclórico que otra cosa. Una nueva demostración de lo vacío de contenido que está todo el espectro anticapitalista existente.

Este artículo fue publicado en el blog Quebrantando el silencio.

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Parados, pensiones, huelga.

Han pasado ya algunas semanas desde la Huelga General del 14N, las
reflexiones sobre su desarrollo ya sean en aspectos generales, como en
aspectos locales, se pueden hacer con más frialdad que en las fechas
inmediatamente posteriores a su celebración, también la valoración de los
recuerdos.

En realidad, no quiero que estas lineas que escribo ahora sean un análisis
global de la Huelga, ni siquiera que sea un análisis. Tan solo se trata de
recordar lo que pasó y lo que no pasó y además reducirlo al ámbito de la
población en la que vivo.

Antes de nada, para que no haya equívocos y malentendidos, quiero aclarar
que mi participación tuvo lugar en la difusión previa y en el piquete ciudadano
el mismo día de la Huelga.

La difusión fue un trabajo enorme por parte de todos: carteles, panfletos,
internet…Sin embargo, ahora me estoy acordando de la actitud de parte de la
gente en la calle, durante los repartos de los panfletos: muchas personas
mayores con aspecto de pensionistas reclamaban que la solución pasaba por
trabajar más; seguramente no se incluían a sí mismos. También resultaba
curioso cuando alguien, después de coger un panfleto, te preguntaba si iba a
haber una huelga…, en fin.

El piquete ciudadano fue un éxito de asistencia, muchísima gente había allí; sin
embargo el éxito operativo fue no muy grande: el objetivo de cerrar comercios
se cumplió en muy pequeña medida, a medida que continuábamos la marcha,
los comercios iban abriendo de nuevo.

Hasta aquí, pequeños recuerdos, ahora viene una pequeña reflexión que tiene
que ver con lo que no pasó: el piquete ciudadano que se constituyó, estaba
formado por, como mucho, mil personas; sin embargo en Móstoles, según los
datos proporcionados por el Servicio Estatal Público de Empleo, el SEPE, había
en la fecha de la Huelga General más de 22.000 personas sin empleo, personas
que han sufrido las consecuencias de la aplicación de la reforma laboral, que
sufren y sufrirán las consecuencias de los recortes; ¿dónde estaban todas estas
personas?, solamente con una décima parte de ellas, el piquete hubiera sido
tres veces más grande de lo que fue. Se las echó de menos.

Tal vez la pista de la desaparición, esté en los pensionistas que mencioné
anteriormente, tal vez ahora que la revisión de las pensiones equivale a una
desvalorización, tal vez empecemos a ver mucha más gente en las calles,
rozando sus codos con los nuestros y nuestro puños junto a los suyos.

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Manifestación 16 de diciembre. Breve crónica.

16 de diciembre de 2012, a pesar de ser una jornada densa en reivindicaciones, se celebró la manifestación convocada por El sur se mueve, recorriendo desde la estación de Renfe de Villaverde Bajo hasta la Tortuga en Villaverde Alto. Ese día estuvo completo de movilizaciones en otros puntos de Madrid: manifestaciones de sanidad, de los trabajadores del ayuntamiento de Alcorcón, manifestación antirrepresiva…, muchas cosas en un solo día; sin embargo se hizo, y además el resultado fue satisfactorio, más que satisfactorio, teniendo en cuenta la dificultad de focalizar la atención en las condiciones indicadas anteriormente.

La manifestación tuvo lugar en un distrito de la capital con casi 16.000 personas en paro, según los datos proporcionados por el ayuntamiento de Madrid, La presencia no obstante, estuvo en la línea de las otras acciones. ¿Cuándo o haciendo que podremos contar con la participación de todas esas personas?

Durante la marcha se corearon consignas contra la privatización de la sanidad y la educación, contra la reforma laboral, por la libertad de Alfon, se repartieron octavilla y se animó a la gente a unirse, propuesta que fue aceptada en ocasiones por peatones que se unieron a la manifestación, algo digno de ver y mencionar por lo poco habitual que es.

En el punto de llegada se instaló un micrófono desde donde se leyeron comunicados e intervinieron vecinos y participantes en la manifestación y desde donde se reivindicó que “si se puede”, “si podemos”, pero no haciendo lo mismo que hasta ahora.

Enlace a la crónica dela FCS de CNT que contiene varias fotos.

… El sur sigue moviéndose! Tercera acción de la campaña El sur se mueve en Villaverde

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El sur se mueve, 16 Diciembre manifestación en Villaverde

manifestacion16-12

 

El Sur se Mueve, esta vez en Villaverde. Manifestación a las 12:00 desde Renfe (Villaverde bajo) a TORTUGA (Villaverde Alto).

Demos un paso, tomemos la iniciativa, es un camino difícil pero ¿acaso es mayor que el que recorremos . Villaverdea diario o el que nos espera..? Es un compromiso y una responsabilidad. Dejemos de ser esclavos/as modernos del poder económico, para ser verdaderamente libres. Hagámoslo por nuestro futuro y el de las próximas generaciones.

NOSOTR@S PRODUCIMOS, NOSOTR@S DECIDIMOS.AUTOGESTIÓN DE LA ECONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓNDE LA SOCIEDAD.¡APOYO MUTUO, SOLIDARIDAD, FEDERALISMO Y UNIDADDE LA CLASE TRABAJADORA!TODAS LAS DECISIONES EN LAS ASAMBLEAS.

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Esto es capitalismo y somos clase trabajadora

Es opinión común en nuestro entorno que no pertenecemos a la clase trabajadora sino a la clase media, sin que el mero hecho de decirlo suponga ninguna aclaración de lo que esa opinión significa: según quien lo diga, esa clase media puede abarcar un amplio espectro social. Necesitamos por tanto definirnos y reconocernos para tener claro en que lado estamos cuando hablamos de lucha de clases. El siguiente artículo puede resultarnos de ayuda.

Durante años nos hicieron creer que todos éramos clase media. Es cierto que vivíamos mucho mejor que nuestros padres y no digamos que nuestros abuelos, es cierto que vivíamos instalados en cierta prosperidad (aunque jamás alcanzo a todos), pero el aumento del consumo funcionó como un cebo que hizo creer a prácticamente todo el mundo que tenían control sobre sus vidas, característica de la clase media. Casi parecía no existir la clase trabajadora. Convencer a la gente de que pertenece a la deseada clase media tiene el objetivo de enmascarar sus verdaderos intereses para que así puedan apoyar políticas que, en realidad, les perjudican; al perder la conciencia del lugar social al que se pertenece se reduce o se hace desaparecer el antagonismo de clase y así, los trabajadores más acomodados, en lugar de sentirse explotados por los poderosos se sienten amenazados por los que aun son más pobres que ellos. Se trata de enmascarar en lo posible las diferencias sociales, la desigualdad, sus causas y consecuencias. Si uno no sabe dónde está mal puede entender nada.

Todo ese espejismo se ha sostenido en las últimas décadas sobre la ficción del precio de la vivienda, que hacía pensar a las familias que tener una casa, aunque fuera hipotecada, era tener un bien que subía de precio al día siguiente de comprarlo y que no dejaría de subir indefinidamente. El estallido de la burbuja estalló también esa ilusión, entre otras cosas porque la inmensa mayoría de las personas no estaban comprando un piso sino adquiriendo una deuda impagable, aunque ellos no lo supieran. La supuesta propiedad de la vivienda y sus precios inflados enmascaraban en todo caso la realidad,  incluso en el momento más alto del boom las estadísticas eran persistentes: además del paro, el 60% de los salarios nunca superaron los mil euros o menos. El alto precio de la vivienda sólo beneficiaba, en realidad, a quienes, por tener otros bienes u otras viviendas, podían utilizar ésta como valor de cambio, para especular, pero no a quienes tenían que utilizarla para vivir y, peor aun, para quienes contraían deudas estratosféricas en relación con su salario real. El fin de la burbuja ha puesto de manifiesto la realidad y todos sabemos lo que ha ocurrido.

Ya sabemos que no somos clase media. Nunca lo fuimos. Pertenecen a la clase media aquellas personas que pueden mantenerse con sus propias rentas, aunque sean pequeñas; aquellas que no dependen absolutamente de un único salario para poder vivir, aquellas que en caso de quedarse sin trabajo pueden razonablemente esperar encontrar otro sin que su nivel de vida se vea alterado. Es decir, sí, pertenecen a la clase medias aquellas personas que tienen control sobre sus vidas. Todas aquellas otras personas, la inmensa mayoría, cuya única fuente de ingresos es el salario, sea este bajo, muy bajo o normal, están vendidas. Esta crisis ha demostrado lo fácil que es que cualquiera que dependa de un salario (y no digamos ya si además tiene una deuda con el banco) se deslicen, por quedarse sin aquel o por ver recortado su sueldo,  no ya hacia la clase trabajadora, de la que nunca han salido, sino directamente a la pobreza. Aunque la familia sigue siendo el gran colchón social, si una persona depende sólo de un salario que da únicamente para vivir, su vida no le pertenece enteramente ya que ésta puede ser convertida  como acabamos de ver, en una condena. Pueden bajar los salarios hasta el límite de la subsistencia o más abajo, pueden acabar con cualquier protección social, pueden despedirnos y dejarnos en la miseria, pueden precarizarnos, pueden convertir la vejez o la enfermedad en un infierno, pueden aterrarnos, someternos, explotarnos, pueden hacer que trabajemos gratis o a cambio de comida… Pueden hacer esto y hacerlo, además, de un día para otro. En eso consiste la lucha de clases, en eso ha consistido siempre y en eso estamos.  En que quienes no tenemos más que nuestro trabajo para vivir podamos tener control sobre nuestras vidas, que no puedan apropiarse otros de ellas, que no seamos cuerpos biológicos cuyo único valor es el productivo. En resumen: esto se llama capitalismo, somos la clase trabajadora convertida en masa laboral y la solución es simple y compleja y se conoce hace mucho: hay que combatir el capitalismo porque es injusto,  es inhumano y porque va a acabar con todo.

Escrito por Beatriz Gimeno
 
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El sur se mueve, cronica de la manifestación de Fuenlabrada

A las 6 de la tarde ya era noche en Fuenlabrada. En el exterior de la boca de metro “Parque Europa” se inició una manifestación no autorizada, en palabras de la policía nacional. Los manifestantes recorrieron la calle Francia entre gritos de defensa de la sanidad pública, llamando a los vecinos a unirse e indicando que la lucha es el único camino. Siguieron a continuación por la avenida de Portugal mientras señalaban a la banca como responsable de la situación y gritando contra los desahucios. Continuaron su recorrido por la calle Grecia hasta llegar a la plaza de la Constitución, esa Constitución que dice que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda y a un trabajo dignos…

Ya en la plaza se leyó un manifiesto, una declaración común de los pueblos del sur de Madrid, unidos todos por los mismos problemas.
Durante el transcurso de la manifestación se incorporaron muchos vecinos y vecinas, contando con la participación de muchos jóvenes que expresaron así su malestar y sus deseos de lucha.

Y esto sucedía apenas tres días después de las multitudinarias manifestaciones con las que el pueblo trabajador del sur de Europa expresó su rechazo frontal a las políticas económicas y antisociales con que es castigado repetidamente: la precarización de las relaciones laborales, el paro y la exclusión social consiguiente, la miseria generalizada, la explotación salvaje a la que los capitalistas someten a los trabajadores, las progresiva privatización de la educación, de la sanidad, del transporte y de todo lo público, es decir el robo y el expolio de la riqueza social acumulada, la ley del embudo por la que se protege a los bancos y a los especuladores financieros contra los intereses del 99% de la población.

L@os vecin@os de Fuenlabrada, con l@os de Villaverde, de Móstoles y de todos los pueblos de sur de Madrid, salían de nuevo a la calle, indicando que la lucha no puede detenerse que no puede ser cuestión de un solo día. Hay que seguir presionando, incorporando a tod@s para detener la catarata de agresiones que padecemos:

Jóvenes a los que la falta de oportunidades y de perspectivas les niega un futuro digno; parados que se desesperan, carentes de soluciones, mientras su número se acrecienta cada día; trabajadores de todos los sectores cuya calidad de vida se degrada constantemente: autónomos ahogados por la falta de financiación, la competencia desleal de las grandes empresas y la reducción de la actividad económica; trabajadores por cuenta ajena que asisten desconcertados a la continua pérdida de los derechos laborales conquistados con el sufrimiento la abnegación, la lucha y la sangre de sus padres y abuelos viéndose ahora empujados irremediablemente a aceptar condiciones de trabajo degradantes, lo mismo en la empresa privada que en la empresa pública, en proceso ésta de acelerado desmantelamiento. Pensionistas, amas de casa, todos víctimas de la guerra social con que la avaricia desmedida de unos pocos somete a todo el pueblo trabajador a un régimen de esclavitud que parece nunca vaya a tener fin.

Los fuenlabreños han salido a la calle para que se sepa que los populosos núcleos urbanos del sur de la Comunidad de Madrid no solo existen sino que además se han incorporado de forma decidida a la lucha solidaria y el sur por fin se mueve.

Si por las calles de Fuenlabrada se gritaba “¡la lucha es el único camino!”, se hacía en la sabiduría de que todas las luchas son una y la misma: las luchas de los trabajadores de la sanidad, de la educación, de los transportes, la lucha contra el paro, la precariedad laboral y sus consecuencias, contra los desahucios, contra las injustas reformas laborales… todas esas luchas son la misma lucha.

Tenemos la certeza de que juntos podremos no solo hacer frente a las agresiones del capitalismo (al que de modo eufemístico denominan “neoliberalismo” cuando en realidad el mercado está controlado por unas pocas corporaciones monopolísticas) sino que gracias al desarrollo de las potentes armas de la solidaridad y del apoyo mutuo podremos aspirar a transformar esta sociedad y acceder a un mundo mas justo, más armonioso y más humano.

https://www.youtube.com/watch?v=Xyf_DfUsVcc&feature=g-crec-u

salud

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..el sur sigue moviendose! Concentración, sábado 17 18:00h Fuenlabrada

Concentración, sábado 17, 18:00h Fuenlabrada. Metro Parque Europa.

…El sur sigue moviendose!

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